Autonomia Estatal

EL PODER AUTÓNOMO DEL ESTADO: SUS ORÍGENES, MECANISMOS Y RESULTADOS
Michael Mann(1991)

Realizado por Nancy Madera

Hipótesis del artículo

“El Estado es una arena, un espacio, y no obstante ésta es la fuente misma de su autonomía.”

Objeto de estudio
Las instituciones centralizadas generalmente llamadas “Estados” y los poderes del personal que los sostiene, denominado generalmente en sus niveles más altos “élites estatales”.
¿Cuál es la naturaleza del poder que poseen los Estados y las élites estatales? ¿Qué poder tienen estas élites frente a las agrupaciones de poder de la sociedad civil?

Método comparativo
Comparar las élites estatales con agrupaciones de poder cuya base reside fuera del Estado, en la “sociedad civil”. Estas agrupaciones tienen o bien fuentes de poder ideológico (movimientos ideológicos religiosos y seculares), de poder económico (clases), o de poder militar (élites militares).
Conclusión
El estado, a diferencia de los principales actores de la sociedad civil, es también un lugar, una arena territorialmente limitada y centralizada. Las sociedades necesitan que algunas de sus actividades sean reguladas sobre un territorio centralizado, por lo que los grupos de poder de la sociedad civil confían recursos de poder a las élites estatales, recursos que no son capaces de recuperar completamente, precisamente porque sus propias bases socioespaciales de organización no están centralizadas ni territorializadas. Si el uso por parte del Estado de estos recursos conferidos genera ulteriores recursos de poder, éstos normalmente fluirán a través del Estado y llevarán así un grado significativo de autonomía de poder. El poder autónomo del Estado es el producto de la utilidad de la centralización territorial incrementada para la vida social en general. Por lo tanto, sólo donde las sociedades están relativamente territorializadas y centralizadas los Estados son fuertes y cuentan con un grado significativo de autonomía con respecto a las otras fuentes de poder social.

Definiciones conceptuales

ESTADO
Definición del Estado de Weber
1. Un conjunto diferenciado de instituciones y personal.
2. Centralización en el sentido de que las relaciones políticas irradian del centro a la superficie.
3. Un área territorialmente demarcada sobre la que actúa.
4. Un monopolio de la dominación coativa autoritaria, apoyada en un monopolio de los medios de violencia física (esta última Mann la relativiza al confundir el poder del Estado, político, con el poder militar)

PODER DEL ESTADO: Poder despótico y poder infraestructural.
Poder despótico de élite estatal
Abanico de acciones que la élite tiene facultad de emprender sin negociación rutinaria, institucional, con grupos de la sociedad civil. Este tipo de poder es lo que se entiende en la literatura por “autonomía del poder”. Es un poder de la élite estatal sobre la sociedad civil.
Este fue un poder con una variación histórica inmensa. Han sido ilimitados en muchos Estados históricos, y tiende a disminuir (pero no siempre) en los Estados modernos.

Poder infraestructural
Capacidad del Estado para penetrar realmente la sociedad civil, y poner en ejecución logísticamente las decisiones políticas por todo el país a través de su propia infraestructura.
Poder comparativamente débil en los Estados históricos, y está fuertemente desarrollado en todas las sociedades industriales, en las democracias capitalistas de hoy. El Estado moderno penetra en la vida diaria más de lo que lo hizo cualquier Estado histórico.

¿Quién controla estos poderes en una democracia capitalista?
En las democracias capitalistas es menos probable que sea una “élite estatal autónoma” como lo fuera en la mayoría de las sociedades históricas. En las democracias los políticos están en gran medida controlados por grupos exteriores de la sociedad civil (bien por sus financiadores o sus electores) tanto como por la ley. Los burócratas permanentes tampoco ejercitan un poder autónomo significativo sobre la sociedad civil. El poder tanto de los políticos electos como de los burócratas permanentes de modificar las reglas fundamentales y de dar la vuelta a la distribución del poder dentro de la sociedad civil es débil sin el respaldo de un movimiento social de dimensiones formidables. En este sentido, los Estados en las democracias capitalistas son despóticamente débiles e infraestructuralmente fuertes.
Ambas dimensiones del poder son analíticamente autónomas pero empíricamente existe una relación entre ellas. Todos los Estados poderosos infraestructuralmente, incluyendo las democracias capitalistas, son fuertes en relación con los individuos y con los grupos más débiles de la sociedad civil, pero los Estados capitalistas democráticos son débiles en relación con los grupos dominantes, al menos en comparación con la mayoría de los Estados históricos.

TIPOLOGÍA DE LOS ESTADOS
ESTADO BUROCRÁTICO (tipo más aproximado a las democracias capitalistas contemporáneas)
La burocracia en este tipo de Estado tiene una alta capacidad organizativa, aunque no puede establecer sus fines propios; y el Estado burocrático está controlado por otros grupos de la sociedad civil, pero sus decisiones, una vez adoptadas, son aplicables a través de la infraestructura estatal. A diferencia del ESTADO AUTORITARIO, donde los grupos de poder compiten por el control directo del Estado, en el Estado burocrático los grupos de poder en competencia influyen sobre el Estado pero están estructuralmente separados de él. En las democracias capitalistas el poder de la clase capitalista permea toda la sociedad y los Estados generalmente aceptan las reglas y la racionalidad de la economía capitalista que lo rodean.

Tendencias históricas en los tipos de poder del Estado:
Ha tenido lugar un crecimiento histórico a largo plazo en el poder infraestructural del Estado pero no ha existido una tendencia general de desarrollo en los poderes despóticos. ¿Por qué la divergencia?
Las tecnologías logísticas que utiliza el Estado para penetrar en la vida social (división del trabajo, alfabetización, codificación y archivo de información (almacenaje), establecimiento de valores comunes, fluidez en la comunicación) no son técnicas específicas del Estado sino que son parte del desarrollo social general. Las sociedades en general han aumentado sus poderes, no sólo los Estados. No son las tecnologías (técnicas que surgen de fuentes de poder social, militares, económicos e ideológicos) las que modifican la relación entre Estado y sociedad civil, sino la capacidad de los Estados de centralizar su control y territorializar su aplicación. De allí proviene su autonomía.

ORÍGENES DEL PODER DEL ESTADO
• La necesidad del Estado
No hay sociedades civilizadas complejas sin algún centro de autoridad dominadora coactiva, por limitado que sea su campo de acción. Las sociedades con Estado han tenido un valor de supervivencia mayor al de aquéllas sin Estado. Sólo existen tres bases alternativas al orden: la fuerza, el intercambio y la costumbre, y ninguna de ellas es suficiente a largo plazo. Las reglas son necesarias para vincular a extraños o semiextraños, y si bien éstas no son privativas del Estado, sí los son aquellas relevantes para la protección de la vida y la propiedad que son impuestas monopolísticamente, y este es una función singular del Estado.
Las actividades del personal estatal son necesarias a la sociedad en conjunto y/o a los diversos grupos que se benefician de la estructura de reglas existente que el Estado aplica. De esta necesidad deriva en última instancia el poder autónomo del Estado. Que el Estado lo realice, que explote este resorte para la realización de sus intereses privados, depende de otras condiciones.
• La multiplicidad de las funciones estatales
Las reglas y funciones del Estado son extremadamente variadas. Como reconoce el modelo bidimensional (Scokpol) se pueden distinguir entre funciones internas y externas, o entre económicas, ideológicas y militares (¿cristalizaciones?). Hay muchos tipos de actividad y cada uno tiende a ser funcional para diferentes circunscripciones de la sociedad (grupos de poder).
1. Mantenimiento del orden interior. Función cuyo ppal. beneficio es proteger las relaciones de propiedad y cuyo ppal. beneficiario es la circunscripción de la clase económica dominante.
2. Defensa/agresión militar, dirigida contra enemigos extranjeros. En los sistemas multiestatales la guerra normalmente implica alianzas con otros Estados. Los espacios de la guerra y la paz son normalmente idiosincráticos (las alianzas pueden responder a una afinidad religiosa, étnica, ideológica, ¿y económica?).
3. Mantenimiento de las infraestructuras de comunicación. Las principales circunscripciones son aquí un “interés general” y grupos más concentrados dedicados al comercio.
4. Redistribución económica. La distribución autoritaria de los recursos materiales escasos entre diferentes espacios ideológicos, grupos de edad, sexos, religiones clases, etc. Hay un fuerte elemento colectivo en esta función, mayor que en las otras. También tiene una dimensión internacional, ya que el Estado regula el comercio y el intercambio de monedas en circulación con otros Estados.
Estas cuatro tareas son necesarias bien para la sociedad en conjunto o para grupos de interés dentro de ella. Son emprendidas más eficazmente por el personal de un Estado central, y lo comprometen en relaciones funcionales con distintos, y en ocasiones contrapuestos, grupos entre quienes existe un espacio para maniobrar. El espacio puede (o no) ser explotado. Este espacio de maniobra es el lugar del nacimiento del poder estatal.
• La centralización del Estado
Precondición más importante del poder estatal. El poder del Estado no es irreductible con respecto a sus medios de penetración infraestructural (económicos, militares e ideológicos) sino que lo es en un sentido socioespacial y organizativo. Sólo el Estado está inherentemente centralizado sobre un territorio delimitado sobre el que tiene poder autoritario. A diferencia de los grupos económicos, militares e ideológicos en la sociedad civil, los recursos de las élites estatales se difunden autoritariamente hacia fuera de un centro pero se detienen ante barreras territoriales definidas. El Estado es, de hecho, un lugar: tanto un lugar central como un territorio unificado y definido.

DIFERENCIA ENTRE EL ESTADO Y OTRAS AGRUPACIONES DE PODER
El Estado difiere socioespacial y organizativamente de las ppales. agrupaciones de poder de la sociedad civil:
• De los grupos de poder económico. La expansión del poder económico no es autoritaria, dirigida, es difundida de manera informal. Su campo de acción no es sobre un territorio específico, sino que se procura extenderlo transnacionalmente. El Estado no puede ser un mero instrumento de las clases porque tiene un campo de acción territorialmente diferente.
• De los movimientos de poder ideológico. Se mueven en difusión e intersticialmente dentro de los territoriorios estatales, extendiéndose por medio de redes de comunicación por entre segmentos de la población. También pueden moverse transnacionalmente. Hay algo de trascendencia socioespacial que es opuesta a los límites territoriales del Estado.
• Del Poder militar. Se solapa bastante con el Estado ya que normalmente (no siempre, de ahí su distancia con la definición de Estado de Weber) monopolizan los medios de violencia organizada. Su logística de la “coerción concentrada” difiere de la del Estado territorial centralizado.

La autonomía del Estado que resulta de su diferenciación con respecto a otras agrupaciones de poder, sin embargo, no es sólo parcial sino que de hecho, en muchos casos, puede ser bastante pequeña. Pero ni las grandes corporaciones económicas ni los grandes movimientos ideológicos ni las poderosas élites militares (capaces de vigilar a los Estados que apuntalaron) pudieron hacer ellos mismos el trabajo del Estado a menos que cambiaran su propia estructura socioespacial y organizativa. El poder estatal autónomo resulta de esta diferencia.

La flexibilidad y la rapidez de respuesta del Estado entraña la concentración del proceso de decisión y una tendencia hacia la permanencia de personal. La centralización territorial proporciona al Estado una base potencialmente independiente de movilización del poder que es necesaria para el desarrollo social y está específicamente apropiada por el Estado mismo.

La conjunción de la necesidad, la multiplicidad y la centralización territorial del Estado puede, en principio, explicar su poder autónomo. Por estos medios, la élite estatal posee una independencia de la sociedad civil que, aunque no absoluta, no es menos absoluta que el poder de cualquier otro grupo importante. El poder de aquélla no puede ser reducido al de éstos ni en “última instancia”. El Estado no es simplemente un lugar de la lucha de clases, un instrumento de dominio de clase, el factor de cohesión social, la expresión de los valores fundamentales, el centro de los procesos de asignación social, la institucionalización de la fuerza miliar: es una organización socioespacial distinta. Como consecuencia, podemos tratar a los Estados como actores, en la persona de las élites estatales, con una voluntad de poder, y podemos imputarle el tipo de teoría de los intereses del Estado de “acción racional”.

MECANISMOS DE ADQUISICIÓN DE PODER ESTATAL AUTÓNOMO
La especificidad del Estado con respecto a otras agrupaciones de poder no le confiere de por sí un grado significativo de poder real a la élite estatal, pues los grupos de la sociedad civil, aunque organizados diferente, pueden ser capaces de controlarlo considerablemente.
Dos hipótesis para explicar las variaciones del poder del Estado
1) El poder infraestructural del Estado deriva de la utilidad social en cualquier tiempo y lugar de las formas de centralización territorial que no pueden suministrar las fuerzas mismas de la sociedad civil.
2) La extensión del poder despótico del Estado deriva de la incapacidad de las fuerzas de la sociedad civil para controlar esas formas de centralización territorial una vez establecidas. Hay dos fases en el desarrollo del despotismo: el crecimiento de la centralización estatal, y la pérdida de control sobre él.
Por la necesidad y las múltiples funcionalidades del Estado, las ppales. agrupaciones de la sociedad civil confieren libremente poderes infraestructurales a sus Estados. Pero las funciones son así explotadas por el Estado y tiene lugar el despotismo. ¿Cómo tiene lugar esta entrega de poderes al Estado por parte de la sociedad civil, la subsiguiente pérdida de control sobre ellos y el fortalecimiento del poder despótico?
Dado que las actividades del Estado generan recursos suplementarios (económicos, militares e ideológicos), éste posee una ventaja logística concreta. La centralización territorial proporciona posibilidades de movilización efectiva, capaces de concentrar estos recursos contra cualquier grupo particular de la sociedad civil, aunque el Estado sea inferior en recursos generales.
Entre el Estado (y su tendencia centralizadora) y la sociedad civil (y su tendencia hacia la descentralización) existe una dialéctica de desarrollo social. Si la cooperación compulsiva con la sociedad civil es exitosa, incrementa tanto el poder infraestructural como el despótico del Estado. Pero también aumenta los recursos sociales infraestructurales en general. Los imperativos logísticos significan que las nuevas infraestructuras no pueden mantenerse dentro del cuerpo político del Estado, ya que sus agentes continuamente desaparecen en la sociedad civil llevándose con ellos los recursos del Estado.
Tal hipótesis rechaza la antítesis simple entre el Estado y la sociedad civil, entre propiedad pública y privada. Ve las dos entrelazadas continuamente en el tiempo. La autonomía de poder tanto del Estado como de la sociedad civil ha fluctuado dialécticamente. No puede haber una fórmula general para un nivel atemporal de poder estatal autónomo en el sentido despótico.
Esta dialéctica, sin embargo, se complica en la situación actual. En las sociedades agrarias, los Estados podían explotar su centralización territorial pero (en gral.) sólo de forma precaria y temporal, porque el poder despótico generaba también sus propias antítesis (tendientes a un federalismo fragmentador) en la sociedad civil.
En las sociedades industriales, la emergencia de Estados autoritarios indica un despotismo potencialmente muy superior pero éste es aún controvertido y ambiguo. En las democracias capitalistas, a pesar del mayor poder infraestructural de sus Estados, hay escasos signos de poder estatal autónomo, de tipo despótico. Esto puede deberse que a que sus capacidades infraestructurales no han contenido los poderes descentralizados de la clase capitalista, su principal rival de poder.

La fuente principal del poder del Estado no reside en sus poderes despóticos sino en sus poderes infraestructurales. Todo Estado que adquiere o explota la utilidad social se proveerá de bases infraestructurales. El Estado es una arena, una cristalización, un sumatorio de relaciones sociales, dentro de sus territorios, pero su papel es activo no pasivo, con respecto a la sociedad civil. Toda disputa entre la élite estatal y elementos de la sociedad civil, y toda disputa entre los segundos, tiende a focalizar las relaciones y las luchas de la sociedad civil en el plano territorial del Estado, consolidando la interacción social sobre ese terreno, creando mecanismos territorializados para reprimir o comprometer la lucha, y rompiendo las relaciones sociales tanto locales como territoriales más amplias.
La territorialidad en aumento no ha elevado el poder despótico. Los Estados occidentales eran débiles despóticamente en el s.XII y continúan siéndolo hoy. Sin embargo, el aumento en penetración infraestructural ha elevado la delimitación territorial y los poderes infraestructurales estatales aumentan también la vinculación territorial de la interacción social (enjaulamiento de la sociedad civil en los espacios delimitados por el Estado).

Se puede elaborar de nuevo una dialéctica histórica factible de ser aplicada en las sociedades industriales: los aumentos en el poder estatal infraestructural territorializarán las relaciones sociales, pero si entonces el Estado pierde control sobre sus recursos, éstos se difunden hacia la sociedad civil, descentralizándola y desterritorializándola. Esta dialéctica está comenzando a suceder en el mundo capitalista contemporáneo.

La territorialización de la vida social fue el cambio más significativo entre la época medieval y la moderna, y es uno de los aspectos más decisivos de las grandes transformaciones modernizadoras. Los Estados son cruciales para nuestra comprensión de la sociedad. Es en el grado de territorialización y centralización de las sociedades donde se halla al Estado ejerciendo una fuerza masiva sobre la vida social, y no en el terreno del poder despótico de las élites estatales sobre las clases u otras élites. Allí donde los Estados son fuertes, las sociedades están relativamente territorializadas y centralizadas.

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